Me gustaría compartir este hermoso fragmento de uno de los seres que más luz aportan a mi camino.
Deseo, en cuanto se me alcance, exponeros ciertas ideas que debéis
estudiar y que os darían un definido e inteligible concepto de
la verdadera vida espiritual. Me parece que todos vosotros entendéis
que para crear, como habéis de crear si queréis vivir,
se necesita lucha y descontento; y para convertirlos en fruición,
debéis cultivar vuestro propio punto de vista, vuestras
propias tendencias, vuestras propias capacidades, y por esto deseo
despertar en cada uno de vosotros, aquella Voz, aquel Tirano, el
único guía capaz de ayudaros a crear. La mayor parte de
vosotros prefiere, por ser más fácil camino, copiar. A
la mayoría de vosotros, les gusta imitar. Para muchos de
vosotros es mucho más cómodo no cultivar vuestras
propias tendencias, vuestras propias cualidades, vuestra propia
naturaleza, sino más bien imitar ciegamente. Y creo que
convendréis conmigo en que esto es fatal para el
desenvolvimiento de la Voz. La más noble guía de cada
uno de vosotros es esta Voz, este Tirano, esta Intuición; y
cultivándola, ennobleciéndola y perfeccionándola
llegaremos a la meta; nuestra propia meta.
Cultivando esta voz hasta que llegue a ser el único Tirano, la
única Voz a que obedezcamos, debemos descubrir nuestra meta y
trabajar incesantemente para alcanzarla. Ahora bien, ¿qué
meta es esta? Para mí, consiste en conocer la Verdad final.
Anhelo llegar a un estado en que por mí mismo conozca lo que
he conseguido, que yo soy la personificación de dicha Verdad.
Y al lograr esta Verdad, logro al propio tiempo mi anhelo: la paz, la
perfecta tranquilidad de mente y emociones. Tal es la meta para mí.
Ante todo lo esencial es fortalecer en cada uno de vosotros esta Voz
que se asevera por sí misma de cuando en cuando. Y cultivar y
ennoblecer la Intuición; debemos aprender a pensar y obrar por
nosotros mismos. El cultivo de esta Voz de la intuición
requiere una conducta acorde con sus dictados.
Krisnamurti.